El hecho de que tu cachorro te muerde mucho no me preocupa demasiado.
La etapa en la que los cachorros lo muerden todo: tus manos, brazos, tobillos incluso a veces la cara, es compleja.
Los humanos, simplemente, no estamos preparados para aguantar sus dientes de alfiler. No tenemos tanto pelo ni la piel tan dura como ellos…
Entonces, vienen los primeros conflictos en la convivencia.
A veces porque el entorno nos dice que le demos un toque al cachorro, que le grites, que lo encierres… para que «aprenda» a que eso no se hace. Pero tú sabes que eso no es el camino, sin embargo la desesperación es tan grande que se te saltan las lágrimas de impotencia.
De querer hacer las cosas bien, pero sentirte desbordada, no saber ya qué más puedes hacer.
Y entonces a veces vuelves a caer a lo conocido – a la imposición, al castigo. Pero así, te sientes culpable y entras en un bucle.
El bucle entre la culpabilidad y la desesperación
Pruebas cosas, le das más actividad, le das menos, pero sigues teniendo las manos reventadas de cuando se vuelve «loca» esa bolita de pelo que tanto adoras.
Y lo único que deseas es que deje de hacerlo.
También porque crees que no debe de hacerte eso.
Y también, a veces entramos en el que tu cachorro debe obedecerte, que debe esperarse tranquilo a que le pongas la comida, que debe andar a tu lado, que no debe pasar primero por la puerta, que no debe coger nada en la calle….
Es una lista larga.
Y es una lista dolorosa.
Llena de exigencia, de imposición, de superioridad…
Y sí, hay momentos en los que hay que poner límites claros. Pero límites no es lo mismo que imposición y además los límites sanos tienen en cuenta las dos perspectivas. Tanto la tuya como la de tu cachorro.

La educación de un cachorro va más allá de todo esto.
La educación de un cachorro va más allá de los mordiscos, el no querer andar o tirar de la correa, porque todo eso son procesos de aprendizaje.
Procesos que impedimos y luego nos sorprendemos que el perro tiene miedo, que es reactivo, que no sabe gestionar bien el entorno…
¿Y como puede hacerlo si jamás le hemos permitido aprender a hacerlo con sus propias herramientas innatas?
Si esas herramientas innatas se las hemos quitado, porque hemos considerado que nosotros sabemos mejor…
Educar un cachorro no es moldear sin más. Es ayudarle a un ser de otra especie a entender el mundo en el que va a vivir. Acompañarlo a que pueda confiar en sí mismo y en su familia, a que aprenda a descubrir libremente, a que se atreva a cagarla, porque sabe que el error no penaliza en la relación.
Educar un cachorro es construir bases, ir paso a paso sin caer en sobreprotección. Pero tampoco caer en obediencia pura cuando no ves resultados.
Porque no, no deberías esperar resultados. Aunque los verás, algunos más rápidos, otros más lentos, pero de lo que se trata es de entender el proceso en sí.
Y comprender y aceptar que tu aprendizaje también es un proceso y que lo estás haciendo lo mejor que puedes con lo que sabes. La misma tolerancia al error que quiero que le des a tu cachorro, quiero que te lo des a ti misma/o también.
¿Por qué?
Porque estás sembrando muchas semillas:
Confianza
Autoestima
Vínculo
Equilibrio
Felicidad
Libertad
Respeto real
Aceptación
Sostén

Y como cada semilla, estas también necesitan su tiempo para empezar a hacer unas buenas raíces y crecer. Para que, cuando haya momentos complejos, tengan base y soporte…
Sí, requiere paciencia, requiere disfrutar del proceso, requiere aprender a ver lo bueno en todo lo que está pasando en este maravilloso viaje que es educar a un peludo desde pequeño.
Lo sé, no siempre nos resulta fácil entender y aplicar esto. Resultados rápidos, ver al cachorro que se porte bien por fin…
Pero ellos no funcionan así: necesitan su tiempo, vivir su proceso y sentirse apoyados mientras aprenden.
Igual que nosotros.
Por ello, la Academia de cachorros NO es un espacio de soluciones rápidas para el ego sino de construir bases sólidas para toda la vida.
Sin juicios, con calma. Paso a paso sembrando semillas, cuidandolas para que puedan convertirse en árboles fuertes y sanos.
Tú y tu cachorro sois un equipo. Trabajar juntos de verdad es lo que crea la magia de comprensión.



