3 pilares para convertir a tu cachorro en un perro equilibrado

educación de cachorros

¿Qué es lo que queremos cuando decidimos introducir a un cachorro en nuestras vidas?

Que sea un perro equilibrado.

Que «nos de menos guerra posible».

Que sea feliz, que nosotros lo seamos.

Hay una importante cantidad de expectativas.

Sin embargo, hoy nos centraremos en los 3 pilares para convertir a tu cachorro en un perro equilibrado.

1.

Tu cachorro NO TE CONOCE. Ni tú a él… no tenéis, todavía, ni idea de cómo sois. Y te incluyo, porque convivir con un perro, te cambia, si estás abiert@ a ello.

 

Mi consejo es: date tiempo para ir conociendo a tu nuevo miembro de la familia. Descubre poco a poco qué es lo que le gusta, qué es lo que menos, qué le divierte, qué le da miedo, qué le preocupa o qué le da placer… Y de paso, hazte las mismas preguntas, seguro que aprendes cosas valiosas sobre ti mism@.

 

Y dale tiempo a tu cachorro para que descubra todas estas cosas y que descubra quién eres, cómo eres, y si le molas, jeje…

 

A menudo creamos expectativas poco realistas, desde la ilusión que nos hicimos al traer un cachorro a casa. Y no nos damos cuenta de que el cachorro está totalmente desubicado, que no sabe dónde está, ni con quién. Ser consciente de este «pequeño detalle», te puede cambiar la vida. 

En serio. Entender que tu cachorro no hace las cosas porque quiere fastidiarte, sino porque no entiende demasiadas cosas, cambia tu forma de tratarlo. De tratar las «trastadas» que hace. de tratarte a ti mism@ a la hora de gestionarlo. 

 

Recuerda que para que tu cachorro se convierta en un perro equilibrado, necesita un acompañamiento equilibrado.

¿Sabes dárselo?

cachorro equilibrado

2.

Paciencia

Habrán cosas que te sacarán del quicio. Es normal.

Se pondrá nervioso, tirará de la correa, no querrá andar, ladrará en la calle, morderá cosas…

 

¿Pero cuantos niños pequeños no hacen cosas que nos sacan de nuestra calma? ¿Y cuántos saben hacer las cosas a la primera (segunda, quinta…)? Y eso que hablamos el mismo idioma. Pues imagínate no tener esta herramienta que es nuestro lenguaje común. 

El cachorro es una cría que necesita aprender muchas cosas y necesita que lo acompañes desde la calma, desde el conocimiento y desde la mayor paciencia posible. Poniendo límites claros y comprensibles. Sin perder el norte, por supuesto. 

Tal vez te preguntas: ¿Y cómo no pierdo el norte entonces?

 

Hay muchas formas de hacerlo, pero desde mi punto de vista y experiencia, lo primero es tener herramientas. Así que pasamos al número 3.

3.

Formación.  Tendemos a esperar a que empiecen a surgir problemas. Dejarlo para «más adelante». Para cuando crezcan…

No somos conscientes de que cuanto antes tengamos información, cuanto antes sepamos cómo ayudarle a nuestro cachorro y a nosotros mismos a gestionar el día a día, antes le permitimos al cachorro a convertirse en un perro equilibrado que tanto anhelamos. 

Pero te invito a que tomes un paso más: que aprendas sobre tus propias emociones. Los perros nos ayudan a ser mejores personas si estamos abiertos a observarlos un poco. 

Si, gracias a formarme sobre mi cachorro, aprendo a gestionar mi día día con más tranquilidad y coherencia, ¿mi vida no sería mejor? 

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