Hemos cogido miedo a los perros…

Sí, así es. Hemos cogido miedo a que nuestros perros sean perros. Hemos cogido miedo a ser humanos sintientes. Hemos cogido miedo a las expresiones naturales. A la comunicación sutil antes de entrar en conflicto. Al debate. A la conversación y no te digo si esta fuera tensa.

Pero me pregunto, ¿por qué? ¿Qué es lo que ha pasado para que lleguemos a este punto?

Pero no encuentro ninguna respuesta que valga la pena mencionar. Entonces me centro en la pregunta, ¿qué puedo hacer yo al respecto?

Reflexionar y hacerte reflexionar sobre ello.

Hace años que juntábamos los perros – el típico espacio de algún parque o algún descampado o campo abandonado y allí estábamos. Es probable que no hicieramos todas las cosas bien, solíamos estar estáticos, a veces tirábamos palos y pelotas… Pero me da la sensación que lo que sí que hacíamos bien era dejar que los PERROS FUERAN PERROS.

No por dejarlos olfatear, restregarse, comerse alguna que otra cacota o conejo muerto… por eso también, pero por permitirles COMUNICARSE.

En estos grupos de colegas perrunos aparecían conflictos. Por supuesto. Y es a dónde quiero ir. Esos conflictos se les permitían. A veces hacía falta intervenir, otras no. Alguna vez habremos pecado de “déjalos que se aclaren” pero otras veces esas frases eran más que justificadas.

Y es que no es ni un extremo ni el otro. No se trata de meter un perro en algo que no sabe gestionar o con perros abusones y dejarlo que “se apañe”. NO. Pero estamos llegando al otro extremo. No estamos permitiendo nada – ni que gruñan, ni que levanten los belfos, ni que ladren… Todo esto se está convirtiendo en molestias.

El perro lo tiene muy crudo en el mundo humano hoy en día. Se le exige ser perfecto (nosotros estamos mucho más lejos de ser perfectos que ellos), se le exige que no comunique sus preocupaciones o que deje claro que algo le molesta. Pero sí se le exige que no reaccione de forma exagerada cuando todo lo anterior ni se estaba escuchando, ni mucho menos permitiendo.

Trabajo con muchos perros que tienen ese problema – cuando son adolescentes y tienen esta necesidad de empezar a expresarse de forma más contundente (por contundente no entiendas agresiva), al primer conflicto que tenga con cualquier otro perro, cogemos miedo. Correa y cada vez que vea otro perro, nos tensamos. No nos atrevemos a soltarlo “por si”.

Cogemos miedo a que esto vaya a más. Ni nos planteamos el por qué ha pasado, si es dentro de los límites aceptables entre los perros y sus aprendizajes, ni mucho menos que SIN CONFLICTOS NO HAY RELACIONES REALISTAS. Esto es así. ¿Acaso tú nunca jamás has tenido un conflicto con tu familia, amigos, parejas, hij@s…?

Tal vez la siguiente pregunta debería ser: ¿Qué es un conflicto para ti? Porque si lo es, que un perro se comunique, que se comporte como perro, entonces Houston, tenemos un problema.

LOS CONFLICTOS FORMAN PARTE DE LA VIDA.

LA COMUNICACIÓN FORMA PARTE TANTO DE LOS CONFLICTOS COMO DE LA VIDA.

Y SI NO APRENDES A COMUNICARTE, TU FORMA DE GESTIONAR LOS CONFLICTOS VA A SER TODO MENOS PACÍFICA.

Imagínate que durante un mes se te prohíbe estrictamente decirle a nadie que: algo no te gusta, que no quieres que te hagan algo, que tengas miedo, que algo te molesta, que algo te duele, que alguien se aparte… No puedes decir nada, pero vuelves a sentirlo. Una y otra vez. Al final estallarás en vez de decirlo con tranquilidad. No tendrás capacidad de irte, tendrás la necesidad de repartir…  

Y es lo que les pasa a los perros hoy en día. Porque hemos cogido miedo a que sean perros.

En general, la sociedad está muy, con perdón, histérica al respecto. Y nos pasa factura.

Conforme menos permitimos comunicar, más problemas de comunicación tenemos. Aplicable a perros y humanos por igual. Si quieres tener un perro, aprende a dejar que lo sea.

Y matizo, justo por esta histeria de tomarnos las cosas demasiado a pecho: no estoy hablando de personas a las que no les gustan los perros, ni de personas que les tienen miedo. Siempre enseño a todos mis alumnos que igual que nosotros, los perrunos, queremos que nos respeten, tenemos que respetar a los demás.

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