Un pedazo de equipo…

Un pedazo de equipo.


Y no porque Pepe sea bombero y Birras una perra de rescate.


Aunque por ello también por supuesto.


Pero por lo que yo los veo como un pedazo de equipo es por lo que no se ve.


Por todos los altibajos, por las frustraciones y éxitos, por querer hacer las cosas mejor.


Conozco a Birras desde que era cachorra y nos pusimos manos a la obra. No me dedico al mundo de perros de trabajo, por lo que estábamos haciendo trabajos paralelos. Y siempre le dije a Pepe que no me meteré en ese campo, sin embargo siempre le dejaba clara, que para mí, es la diferencia entre excitación positiva, ese motor que mueve a los perros y excitación que ya se convierte en estrés. Que generalmente hace que los perros acaban trabajando peor.


Pepe se preocupó en todo el momento, sé que se frustró en muchas ocasiones, viendo diferentes formas de hacer y de “apretar”. Yo le daba herramientas y él decidía qué hacer con ellas en todo momento.
Hubo épocas más difíciles y más fáciles. Como la vida misma. Hubo semanas que Pepe no paraba de llamarme, preocupado por Birras. Por su desarrollo, por lo que se suponía que tenía de esperar de ella como perra de trabajo y qué es lo que ella hacía en realidad. Hubo otras semanas que todo iba rodado.


Paso a paso Pepe se daba cuenta de la sensibilidad que tiene su perra. Y empezó ver a Birras desde una perspectiva un poco diferente, más profunda a mi parecer. Empezó a entender mejor por qué fallaba en algunos ejercicios y aunque le seguía frustrando, comenzaba a gestionarlo de forma diferente.


De repente no hubo ningún problema en dejar de entrenar unos días, de acortar los tiempos, de ceder. Pepe se dio cuenta que Birras trabajaba mucho mejor así. Que ambos disfrutaban del proceso y sólo luego de los resultados. Y que su relación mejora día tras día.


Sé que a Pepe a veces le parecía que Birras iba demasiado “lenta”. Creo que fruto de lo que oía, lo que esperaba. Y sé que fue más fácil para él darse cuenta de todas estas cosas que ponerlas en práctica. Iba un poco a contracorriente y a veces se desesperaba.


Pero a mí me encantaba ese camino suyo, de Birras y Pepe. Porque sabía que a Birras le permitía ir al ritmo que ella necesitaba. Porque a Pepe le daba tiempo digerir todo lo que estaba pasando y disfrutar muchísimo más.


Ahora Birras ya es una perra adulta, tiene 5 años. Pero siguen aprendiendo juntos, siguen evolucionando, adaptándose a los cambios que trae la vida.


Y siguen siendo UN PEDAZO DE EQUIPO


Gracias a los dos por formar una pequeña parte de esta historia. @chupipandipower

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